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Historias de las Víctimas
Catherine BlountAba GayleTariq KhamisaAzim KhamisaLaura WilcoxAmanda & Nick WilcoxDerrel MyersJoJo WhiteJudy Kerr

Aba Gayle

"El Fiscal me aseguró que ejecutar el hombre responsable del asesinato de mi hija Catherine me ayudaría a sanar. Y así creía yo por muchos años. Pero ahora entiendo que el asesinato de alguien por parte del gobierno no sanará mi dolor. Le ruego al gobierno que no asesine en mi nombre y, aun más importante para mí, que no manche la memoria de mi hija con otra muerte sin sentido".

Catherine Blount, la hija de 19 años de Aba Gayle, fue asesinada en el otoño de 1980. Douglas Mickey fue declarado culpable de este asesinato y condenado a muerte. Actualmente espera su ejecución en California. Durante 8 años después de la muerte de Catherine, Aba Gayle vivió consumida por un deseo de venganza.

Luego, Aba Gayle comenzó una búsqueda espiritual de cuatro años, y encontró diversos libros y maestros que le ayudaron a aprender acerca del perdón. Doce años después de la muerte de Catherine, Aba Gayle le escribió una carta al Sr. Mickey en la cual le decía que lo perdonaba. En el momento en que envió esa carta sintió un alivio instantáneo. Así fue que Gayle se dio cuenta que no necesitaba presenciar el asesinato de otra persona para que ella pudiera sanar. Descubrió que el amor, la compasión y el perdón son la clave para sanar.

En la actualidad, Aba Gayle tiene contacto con el Sr. Mickey y lo considera su amigo. Gayle viaja por todo el país y por Europa enseñando el inmenso poder sanador del perdón. Ella y toda su familia se oponen a la pena de muerte por cualquier circunstancia.

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Azim Khamisa

"Tomé una decisión importante respeto al asesinato de mi hijo: mi enemigo no era Tony (el asesino), sino las fuerzas que pusieron a ese jovencito en una calle oscura con una pistola en la mano. Actualmente, Tony me escribe desde la prisión y yo uso sus cartas en mis programas. Nos damos cuenta que sus cartas tienen un efecto positivo sobre otros chicos. Imaginen a cuántos chicos podrían salvar. El efecto que tienen sus cartas genera mucha más sanación que si lo hubieran condenado a muerte".

Tony Hicks, miembro de una pandilla, tenía 14 años de edad cuando disparó a Tariq, un joven universitario e hijo de Azim Khamisa. Tony fue el primer menor de edad en ser juzgado como adulto en California. Recibió una condena de 25 años a cadena perpetua. Después del asesinato de su hijo, Azim reconoce que hubo "víctimas en ambos extremos de la pistola".

Azim buscó a Ples Felix, el abuelo de Tony, como un acto de perdón. Desde su primer encuentro, los dos hombres han trabajado para romper la epidemia de la violencia juvenil a través de sus programas que enseñan a jóvenes que existen alternativas a la violencia. Tony les ha ayudado a transmitir este mensaje a través de sus cartas y mensajes que envía desde la prisión. Azim reconoce el efecto que tiene el mensaje de Tony, y sabe que el mensaje se habría perdido si Tony hubiera sido condenado a una ejecución ordenada por el gobierno.

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Nick y Amanda Wilcox

"En vez de centrarnos en el agresor, tenemos que preguntarnos qué dice la pena de muerte acerca de nosotros como sociedad. Nuestro país no puede permitirse la pena de muerte — el costo es demasiado alto, a nivel moral y financiero. Para nosotros, ejecutar al asesino de Laura por un acto que cometió al estar delirante por una enfermedad grave, sencillamente está mal. Nuestras prisiones están ahora llenas de enfermos mentales, y en muchos casos la única manera que alguien puede recibir la atención médica adecuada es cometiendo un delito. Los recursos financieros que se gastan ahora para llevar a cabo las penas de muerte se emplearían mejor si se dirigieran al tratamiento de quienes tienen enfermedades mentales graves, con lo cual prevendrían actos de violencia a futuro".

Amanda y Nick Wilcox perdieron a Laura, su hija de 19 años, cuando un paciente enfermo mental abrió fuego en la clínica de salud de la conducta donde trabajaba Laura mientras durante sus vacaciones de invierno de la universidad. Durante toda su vida, Laura se había comprometido con la justicia social, la no violencia y la igualdad. Ella y su familia siempre se habían opuesto a la pena de muerte. Después de la muerte de Laura, Amanda y Nick se apoyaron en estos valores y nunca cuestionaron sus creencias de tanto tiempo en contra de la pena de muerte.

De hecho, la experiencia de perder a su hija les sirvió para fortalecer sus convicciones, porque se dieron cuenta de que los años consumidos en juicios, apelaciones y una ejecución anticipada serían un obstáculo para su sanación. Desde la pérdida de Laura, han testificado ante el Senado de California a favor de una moratoria en la pena de muerte, y han luchado para mejorar la atención de salud mental en California. Como resultado de sus esfuerzos, han ayudado a aprobar dos proyectos de ley, uno que permite que el tratamiento de salud mental para pacientes externos sea ordenado por la corte y otro para incrementar el financiamiento para los servicios de salud mental.

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Derrel Myers

JoJo White, el hijo de Derrel Myers, era conocido por su activismo. Era consejero para jóvenes en riesgo en la escuela Martin Luther King Middle School. JoJo se oponía a la pena de muerte.

JoJo White murió cuando un extraño enfurecido le disparó y lo mató. Nunca se encontró al asesino de JoJo. No obstante, Derrel Meyers y Naomi White, los padres de JoJo, creen que la sociedad es en parte responsable por inculcar el enojo y el odio en el hombre que mató a su hijo. Ellos no creen que llevar a la muerte al asesino de JoJo les ayudaría a superar la muerte de su hijo o llenaría el vacío que han sentido desde la muerte de JoJo.

Derrel Myers y Naomi White han celebrado la vida de JoJo continuando con la propagación de los mensajes que eran tan importantes para su hijo: mensajes de justicia y de no violencia. Derrel Myers ha denunciado la pena de muerte ante la legislatura estatal de California, en la Conferencia del Norte de California de ACLU Youth, en la Convención Nacional 2006 sobre la campaña para poner fin a la pena de muerte, y en muchas vigilias en contra de las ejecuciones en la prisión San Quentin.

"La pena de muerte no sólo es una cuestión individual de crimen y castigo; está vinculada a un problema social a mayor escala de racismo, desigualdad y pobreza. Si realmente fuéramos una sociedad justa, que respetara a todos los niños en toda su enorme diversidad, que ofreciera realmente oportunidades, libertad y justicia para todos, nuestro hijo JoJo estaría aquí viviendo una vida prometedora, generosa y con amor. Al igual que el joven que lo asesinó".

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Judy Kerr

El 12 de julio de 2003, encontraron a mi hermano Robert James Kerr en Everett, Washington sin vida, sin camisa, descalzo y sin identificación. Pasaron semanas antes de que los investigadores pudieran identificarlo. Todo ese tiempo lo dediqué a preocuparme cada vez más hasta que finalmente estuve alarmada porque no llegó a una visita programada y las llamadas a su teléfono celular fueron respondidas por un extraño.

A Bob lo golpearon salvajemente y lo estrangularon. Después de su asesinato, usaron sus cuentas bancarias durante semanas. La noche del crimen, Bob había dado su número PIN y otros datos personales. El informe del médico forense confirmó las circunstancias tan horribles en las que presuntamente se obtuvo la información.

Los días y semanas posteriores al asesinato de mi hermano estuve paralizada por el trauma. Ansiaba tener información sobre quién lo había matado. Quería que esta persona, este criminal, fuera llevado ante la justicia. Quería poder decirle a mi hija que la sociedad encontraría una manera justa de responder a este acto despiadado.

Cuatro años después, sigo esperando el nombre de un sospechoso y que la justicia tome su curso. Para mí ha sido atroz sufrir el dolor y pesadumbre de la muerte violenta de mi hermano. Pero la posibilidad de una pena de muerte para el asesino es una carga adicional y un giro cruel que se agrega a mi sensación de sufrir un trato injusto.

Nunca he apoyado la pena de muerte, y nunca lo haré. Ahora más que nunca sé que el asesinato está mal. La venganza no me hará recuperar a mi hermano y no me dará la paz. Rindo homenaje a la vida de mi hermano y a su memoria con mi postura contra la práctica de impartir justicia a través de las ejecuciones.

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